El sector primario anima al consumo de productos locales para asegurar su futuro

El medio rural alavés camina por el filo de la navaja. La producción de patata alavesa se encuentra en serio peligro de desaparición; el ovino de leche Idiazabal, también. La Unión Agroganadera de Álava (UAGA), consciente de la situación y del agravamiento que se viene encima tras el recorte “real” de un 42% en el presupuesto de inversiones para el sector, ha lanzado la voz de alarma. Para escapar del descalabro, propone potenciar “circuitos cortos” de distribución de productos que garanticen el futuro no sólo del agro, también del medio ambiente. Una iniciativa que consiste, a grandes rasgos, en eliminar intermediarios y acortar la distancia que existe entre los productores y los consumidores. Una brecha que cada día se agranda más en perjuicio del sector primario y que sólo podrá salvarse con el apoyo de las instituciones, los acuerdos entre agricultores y ganaderos y un cambio de mentalidad por parte del ciudadano de a pie.
La UAGA celebró ayer su XXXV Asamblea General Ordinaria en el Parque Tecnológico de Álava, un acto en el que se abordaron los graves problemas que padece el medio rural del territorio. Su presidente, José Antonio Gorbea, apostó en su discurso ante sus afiliados por la “producción de cercanía” y la “soberanía alimentaria”. “Es crucial llegar a acuerdos entre los sectores agrícolas y ganaderos para no depender de los mercados mundiales y sus especulaciones”, manifestó.
“Ahora mismo se está poniendo de moda el tema de las cestas de huertas perimetrales a núcleos urbanos. Eso es un circuito corto, una forma de trabajar. En Álava puede darse esa circunstancia, pero lo que también estamos intentando es llegar a acuerdos”, desgranó. Dichos pactos se dan, por ejemplo, dentro del denominado colectivo del maíz. “La producción agrícola se usa como forraje por parte de los ganaderos durante el invierno para las vacas de leche. De esta manera, no dependemos de la distribución ni de terceros”, explicó.
Cerrar el círculo
Otro de los proyectos de circuito corto que se está potenciando en Asparrena consiste en aprovechar los purines que en invierno no llegan a echarse en las parcelas para abastecer balsas que más tarde serán empleadas por los agricultores para abonar de manera natural y orgánica sus tierras. “Tierras en las que se producen forrajes para las explotaciones ganaderas, de manera que cerramos el círculo”, expuso el presidente de la UAGA.
En cuanto a las grandes cadenas de distribución, las que emplazan los alimentos en los supermercados, Gorbea opina que “están ahí, al igual que los centros de distribución, y entendemos que deben seguir estando ahí”. “Lo que intentamos es que el gran margen que se queda por el camino no sea tan grande”, añadió.
“La cebolla sale a 0,9 céntimos de euro el kilo y se acaba vendiendo por un euro en las tiendas. ¿Quién se queda con esos márgenes? Lo mismo sucede con la patata en Álava, que es un producto en recesión, un cultivo que, si sigue así, creo que en pocos años va a desaparecer. Se paga entre 0,06 y 0,07 céntimos el kilo y en el supermercado está al precio que está. Encima se está potenciando la patata redondita y lavada francesa, que habría que analizar cómo viene. Viene de cámaras y con unas condiciones que son las que son”, indicó. De hecho, señaló que la patata alavesa es, fundamentalmente, de siembra y de acuerdo con empresa.

Fuente y más información: Noticias de Alava

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